Nací
en Madrid el 30 de Diciembre de 1981. No tengo hermanos y siempre he
vivido con mi madre, Lola, a la que debo todo lo que tengo y soy en la
vida. También han sido muy importantes mis dos abuelas Carmela y Nini, y
mis 8 tíos que me han tratado como a una hija más llevándome y
trayéndome con sus familias cuando era pequeña y a los que también debo
mucho de quién soy, sobre todo a mi tía Coque, que siempre ha sido una
segunda madre para mí.
He
sido y soy una niña muy feliz, siempre de acá para allá. Hasta los 16
años estudié en el Colegio Nuestra Sra. del Pilar donde tengo los
mejores recuerdos y donde conocí a la mayoría de mis amigas a las que no
cambiaría por nada del mundo y con las que tengo los recuerdos más
divertidos, emotivos y extremos.
La
adolescencia no fue un camino de rosas. Nunca olvidaré cómo me miró mi
madre el día que aparecí en mi casa con una camiseta con la cara de un
tío en blanco y negro con la raya de los ojos pintada y la fecha de su
muerte debajo… Smells like teen spirit debió pensar ella y me cambió a
un colegio de monjas, pero ni con esas consiguió que abandonara mi
rebeldía. Llegó el final de curso y mi madre decidió poner tierra de
por medio y mandarme dos años a Estados Unidos, a ver si así se me
pasaba la bobada. Allí pasé dos de los mejores años de mi vida, conocí a
gente buenísima y divertidísima que a día de hoy siguen siendo mis
amigos y viví con "The Vargas", una familia en la que me trataron como a
su hija mayor y en la que aprendí lo que era tener hermanos. Estudié
Bachillerato Artístico y decidí que quería estudiar Publicidad. Y eso
hice ya de vuelta en Madrid.
La
universidad estuvo llena de emociones, aprendí mucho y sentí pasión por
mi carrera. Conocí a mucha gente muy diferente y fundamental en mi
vida. Disfruté y me divertí como nunca. Soñé mucho y dormí muy poco,
aun así o por eso, conseguí trabajo como Directora de Arte pero no tardé
mucho en darme cuenta de que era un mundo apasionante pero que no era
mi mundo. Fue entonces cuando gracias al apoyo de los que me rodeaban
decidí emprender la aventura en la que me encuentro ahora, intentar
enseñar algo de arte y aprender mucho de los que me rodean.
En medio de todo esto en el año 2001 conocí a Fabio, pero lo nuestro no
fue amor a primera vista... Tardamos 7 años en darnos cuenta de que
nuestras vidas se cruzaban constantemente por algún motivo. En nuestro
favor puedo decir que aunque nos costó, una vez que nos dimos cuenta ya
nunca nos separamos (si no tenemos en cuenta París, México, Chile, Perú,
Brasil...)
Recuerdo
perfectamente el día que empecé a mirar desde lejos a Fabio, fue en
una de esas fiestas sin final en Montesa. Yo les dije a mis amigas "Que
guapo está el primo de Manolo, no?" Y pensé, ahora solo tengo que
conseguir que se fije en mí después de siete años sin verme... Esa noche
no cruzamos más de dos palabras, pero poco a poco nos fuimos viendo
cada vez con más frecuencia, hablábamos todos los días y salíamos juntos
todos los fines de semana, eso sí, nunca solos... poco a poco yo iba
conociendo a Fabio pero lo que todavía no sabía es que él pisa sobre
seguro y las cosas importantes le llevan su tiempo.
Desde ese momento aunque nos hemos tenido que separar muchas veces y mucho tiempo siempre he sentido a Fabio cerca y es que cuando Fabio está cerca todo es mucho mejor. La vida es mucho más divertida cuando se ve desde sus gafas y todo tiene mucho más sentido estando con él. Desde ese día Fabio me ha acompañado, guiado y apoyado en todo, me ha hecho feliz porque me ha hecho sentir mucho más Leticia que nunca y ahora estoy contenta porque me caso con el mejor amigo con el que se puede soñar y con la mejor persona para empezar una familia que podría haberme imaginado... Y es que yo no sabía que se podía querer tanto a alguien hasta que le empecé a mirar desde lejos
¿Cuándo empieza la fiesta?
No hay comentarios:
Publicar un comentario